
Comienzo el año con American Horror Story y con los
capítulos de esta tercera temporada, que también retoman su andadura en enero.
En la recámara tengo muchos títulos que comentar pero eso será otro día pues
hoy, es día de brujas.
The
Magical Delight of Stevie Nicks (Las delicias mágicas de Stevie Nicks) pone de
manifiesto el punto débil de Ryan Murphy: Los musicales. Como si de un capítulo
de Glee se tratase esta semana hemos tenido cameo de una cantante de los 70/80:
Stevie Nicks, de quién se decía, en su época, que practicaba la brujería. El
cameo por lo tanto es un guiño a estas habladurías? sobre la cantante. Podría
haberse quedado como una curiosidad, pero la cosa ha ido más allá. Parece que
los productores dijeron “ya que la tenemos, vamos a sacarle jugo”, y así ha
estado Stevie deambulando, cantando y bailando más de la cuenta, en detrimento
del argumento de la serie, que ha quedado en segundo plano. Muy mal, AHS, muy
mal.

Afortunadamente
teníamos a Marie Laveau para salvar la semana. Ya he dicho que su personaje me
parece de los mejores de esta temporada y el conocer el trasfondo de su
inmortalidad me ha gustado mucho, así como la aparición y aspecto de Papa
Legba, personaje místico del vudú. La escena de Marie en el hospital me ha
parecido tenebrosamente maravillosa y hemos podido ver su poder una vez más.
También me ha encantado la alianza con Fiona y la maldad que puede salir de esa
unión que ya se ha cobrado una víctima en Nan (personaje que ya cansaba un
poco, aunque molase ver la evolución de sus poderes). Lo que no sé es lo que
pasará entre estas dos ni si seguirán amigadas mucho tiempo, porque ya sabemos
cómo se las gasta Fiona con tal de mantener su poder.
Otra
que no ha salido muy bien parada esta semana es Misty, aunque ha sido tierno
ver cómo conocía a su ídolo y cómo bailaba junto a ella (Cuando Stevie aún no
cansaba en pantalla) esto ha despertado las envidias de Madison (junto a las
sospechas de que Misty pudiera ser la próxima Suprema), que no ha dudado en
quitarse a la bruja resurrectora de en medio, aunque ya sabemos que en este
aquelarre nada permanece muerto por mucho tiempo. Hago un inciso para destacar
lo chapucero que es traer a Madison de vuelta a la carrera para ser la
siguiente Suprema con la excusa de que, como murió, ya no tiene problemas de
corazón, really?

De
resto poco más, una irrisoria escena con Cordelia chillando como una niñata
oligofrénica al ritmo de Myrtle y su theremin, una Zoe más perdida que nunca y
la aburrida organización de los cazadores de brujas a punto de dar su golpe
definitivo. En resumen, un capítulo con mucha calma antes de la tempestad, como
nos muestra Fiona en la última escena, copa de vino en mano. Tristemente ha
sido el peor capítulo de la temporada, pero esperemos que sepan levantar cabeza
de cara a los tres últimos episodios.
Nota: 4
No hay comentarios:
Publicar un comentario